El vino es otro noble elemento que, sin duda, merece la pena pasar de generación a generación. Un elixir que desde su propia creación es, en sí mismo, una leyenda. Su verdad original, la uva, ha sido mejorada y engrandecida por un cronista de lujo que siempre supo aportar la fuerza y los matices necesarios para crear algo excepcional: el tiempo.
¿No sería extraordinario crear algo capaz de combinar más de uno de estos elementos? Sin duda, se trataría de algo para contar a las nuevas generaciones. Y estas, probablemente, también en un futuro se lo contarán a las que vengan.